Jesús, el Mesías hijo de María, no es más que un siervo como los demás humanos, que Dios agració con la profecía como agració a los Enviados que le precedieron; y su madre era una mujer como las demás con una predisposición natural a la sinceridad, a decir la verdad y a creer en su Señor; tanto ella como su hijo Jesús necesitaban preservar su vida con los alimentos y la bebida que es lo propio de todos los humanos; observa, ¡oyente! cómo se desvían de la verdad a pesar de su claridad. (5:75).Dios, pues, no se encarnó en Jesús hijo de María, como dicen los cristianos actualmente. El Mesías es inocente de tal pretensión y el Corán nos cuenta que les dijo: Dios es mi Creador y el vuestro...(5:73).
Quiera Dios que la gente lleve a la práctica las orientaciones coránicas, que vuelva a su sano juicio, a la fe en Dios, que implore a Dios Su perdón por sus pecados, que sepa que Dios es Indulgentísimo, Misericordiosísimo, y que crea en Dios, solamente en Dios.